Artífice de la renovación del tango

Artífice de la renovación del tango

11 marzo, 2019 0 Por Reconquistaenfoco

Astor Pantaleón Piazzolla recibió un bandoneón de segunda mano cuando tenía 8 años. Le llegó de manos de su padre, un acordeonista del que heredó su amor por la música. La familia, descendiente de italianos, se había mudado a Nueva York para establecerse entre 1925 y 1936. Allí, el genio precoz comenzó a estudiar el instrumento y, sin saberlo, a cambiar el curso de la historia de la música porteña.

Los primeros años en la vida de Astor

Nació el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata y fue el único hijo de Vicente Piazzolla y Asunta Manetti, marplatenses y descendientes de italianos. Su nombre fue el homenaje que su padre quiso hacerle a un amigo muy querido, Astor Bolongnini, el primer violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Chicago. En 1925, la familia se mudó a los Estados Unidos, donde el pequeño descubrió el sonido estridente del jazz y la música barroca de Johann Sebastian Bach, influencias que luego introdujo en sus composiciones.

Sus años después de “Pichuco” y la consagración

Piazzolla fue un aprendiz constante y buscaba la perfección en los sonidos que salían de sus manos: estudió piano el mismo año que nació su primera hija, Diana. En 1943 comenzó a escribir composiciones de carácter “erudito” para cuerdas (arpa y guitarra). Al año siguiente fue nombrado Director de la Orquesta Típica que acompañó a Francisco Fiorentino. En 1944 nació su segundo hijo, Daniel.

En 1946, formó su primera orquesta, La 46 y compuso El Desbande, la pieza que él mismo reconoció como “su primer tango”. Al año siguiente volvió a incursionar en el cine y actuó en El hombre del sábado, de Leopoldo Torres Ríos. Tres años después inició sus estudios de dirección orquestal con Hermann Scherchen, un reconocido director y arreglista alemán nacido en 1891 que se especializaba en compositores clásico, como Richard Strauss, y que dirigió nada menos que la Orquesta Filarmónica de Berlín. Ese mismo año, debutó como compositor para la banda sonora de la película Con los mismos colores, de Torres Ríos, e inició un extraordinario vinculo entre sus composiciones y el cine, que se extendió por décadas en más de 20 films.

“Adiós Nonino fue compuesto en 1959, cuando Astor andaba en gira por Centroamérica. En esos momentos recibió la noticia de la imprevista muerte de su padre, don Vicente Piazzolla, a quien apodaban Nonino. Llegado de Nueva York, de vuelta de esa gira, en un momento de profunda tristeza, de angustias económicas (…) se sumaba la desaparición de su padre, allá lejos, en la Argentina. Es cuando escribió Adiós Nonino. Bajo la presión de semejante estado de ánimo brotaron espontáneamente las inmortales notas”, revela sobre esa obra cumbre el sitio Todo Tango y explica: “Recompuso el primitivo ‘Nonino’, compuesto en París en 1954 (…) del cual conservó la parte rítmica. Reacomodó lo demás y agregó ese prolongado y melódico fragmento, de notas largas y sentidas, en el que subyace un profundo, ahogado y angustioso lamento. El llanto contenido y el dolor del hijo, a tanta distancia, se manifestó en ese triste y acongojado pasaje. En esas dos frases de ocho compases (cuatro más cuatro), que se repiten formando un precioso tramo de dieciséis compases, está el auténtico sentido y justificación de la obra. El artista, sin lágrimas, lloró esa noche, pero a través de su arte. Y dejó para la historia de la música argentina una de sus más bellas e imperecederas páginas“.

La carrera de Astor siguió en París con un conjunto electrónico y en 1978 formó un Quinteto. En 1981, en México, compartió presentaciones con el Maestro Osvaldo Pugliese y al año siguiente, incorporó a Roberto Goyeneche, considerado EL cantor por esa generación tanguera. Juntos realizaron una serie de conciertos memorables en el Teatro Regina del que quedaron grabaciones en vivo. Las giras se intensificaron por Sudamérica, Europa, Japón y Estados Unidos hasta 1990.  Para 1985, Piazzolla fue declarado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires, al tiempo que estrenó en Bélgica el Homenage a Liége, un concierto de bandoneón y guitarras. En 1986 es premiado por la banda sonora de la película El exilio de Gardel, de Fernando “Pino” Solanas. En julio de ese año grabó junto a Gary Burton con un quinteto de tango durante el Festival de Jazz de Montreux, Suiza.

Las grabaciones internacionales siguieron junto a Lalo Schifrin en el homenaje a María Callas. De regreso a Buenos Aires se presentó en el Estadio Luna Park con la Camerata Bariloche y en Córdoba. Ese mismo año fue nombrado Presidente Honorario de la Asociación de Bandoneonistas Argentinos.

En uno de sus últimas entrevistas que dio para la televisión argentina fue entrevistado por la conductora “Pinky” y le contó cómo vivió las críticas: “Tenía mucha vergüenza de seguir tocando tango porque me consideraba un compositor de música sinfónica, los demás directores me acusaban de loco y yo no estaba loco, me gustaba lo que hacía. En la Argentina se puede cambiar todo, menos el tango porque era cómo convertirse a otra religión… Para ellos el tango debía ser de un solo estilo y no evolucionar. Hoy no se puede concebir el tango sin el bandoneón“.

El 4 de agosto de 1990, Astor sufrió una trombosis cerebral mientras estaba en París que, lamentablemente, le dejó serias secuelas que no superó. Piazzolla murió en Buenos Aires, el 4 de julio de 1992, a los 71 años.